domingo, 23 de julio de 2023

La Biblia, verdad y hechos

Hago esta reflexión como respuesta al comentario de una suscriptora del canal. Es un tema que causa mucha confusión e inquietud a las personas que se ponen a leer y estudiar la Biblia, y a no pocos creyentes.

¿Todo lo que dice la Biblia es verdad? Cuando un teólogo, un biblista experto o un profesor nos dice que la Biblia cuenta muchas cosas que “no son verdad”, o que son cuentos, metáforas, fábulas, ¿qué hemos de pensar? ¿Es falso, entonces? ¿Cómo puede la palabra de Dios contener mentiras?

Y esto es motivo de escándalo y ofuscación.

Pero vayamos por partes.

Historia vs. experiencia

En primer lugar, ya dije que para leer la Biblia hay que meterse en la mentalidad antigua. Y una de las cosas que hemos de aprender es que los antiguos no concebían la historia como nosotros. Para nosotros, hoy, la historia son fechas, datos y personajes. Hechos concretos, reales, que han sido registrados en alguna crónica o libro de historia. Que podemos comprobar con la investigación y la arqueología. Esta idea de la historia es moderna y muy racional, y está bien. Pero no es la que tenían los antiguos.

Para los antiguos, y en especial para el pueblo de Israel, la historia era una experiencia. No importaba tanto las fechas y los datos exactos, sino el impacto que los hechos habían tenido en una comunidad. Y si para explicar esto tenían que usar imágenes, símbolos o relatos un poco exagerados o míticos, lo hacían.

Por otra parte, la experiencia no es algo puntual: deja poso. Si vives un momento revelador, que te cambia la vida, los efectos de esa experiencia duran mucho tiempo, o te han marcado para siempre. Para los antiguos judíos, una experiencia como el Éxodo no era algo del pasado, sino del presente. En realidad, estaba fuera del tiempo, y continuamente se podía revivir. Por eso celebraban la Pascua cada año: era una forma de volver a experimentar la liberación del pueblo a manos de un Dios poderoso.

Verdad y hechos reales

En segundo lugar, hay que tener muy claro qué entendemos por “verdad”. La verdad es una palabra que tiene múltiples sentidos y también ha sido muy maltratada. Verdad puede significar realidad, pero también sinceridad, autenticidad, o algo tan sólido y firme que jamás cambia.

Otra cosa son los hechos, los sucesos, lo que pasa cada día y lo que decimos que es real, frente a lo inventado o imaginado. Pero verdad y hechos reales no son lo mismo, porque la verdad va mucho más allá de lo que está pasando aquí y ahora.

En clave religiosa y cristiana, la verdad siempre está asociada a Dios. Jesús lo dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida. La verdad, para nosotros, es Jesús. La verdad es su vida, la verdad es el amor de Dios que nos transmite. La verdad es la presencia divina que sostiene todo cuanto existe.

Ahora bien, ¿cómo explicar la verdad de Dios? Se puede hacer de muchas maneras. Los griegos, por ejemplo, se lanzaban a filosofar y a idear teorías. Usaban la razón y la argumentación lógica. Pero los pueblos orientales, como el judío, tenían otra forma de explicar la verdad: el relato. Un griego te soltaría un discurso filosófico. Un judío te contaría un cuento. Jesús utilizó este sistema: cuando quería hablar a la gente del reino de Dios, les contó muchas parábolas.

La parábola

Una parábola es un cuento: lo que explica no es un hecho real (aunque podría serlo). Pero lo que transmite, en realidad, es una verdad. Una parábola es como una almendra: el relato es la cáscara, la verdad que contiene es el fruto. Y esa verdad es innegable, está ahí, para ser descubierta tras el relato.

Por ejemplo, en la parábola del sembrador, ¿qué es la cáscara? Es la historia de un labrador que va esparciendo las semillas. Una típica escena de la vida rural. ¿Qué es la almendra, la verdad que hay dentro? La semilla es la palabra de Dios, y la manera en que la gente la recibe son las semillas caídas en el camino, entre rocas o en las zarzas, en tierra buena. Los que escuchaban el relato, si tenían la mente un poco avispada, podían hacer de inmediato la comparación.

Otro ejemplo: la parábola del hijo pródigo. Aquel padre y aquellos dos hermanos nunca existieron en la realidad. Pero Jesús explicó esa historia para mostrar a las gentes cómo es Dios: un padre bueno, y cómo somos los humanos. Podemos actuar como uno u otro hermano. Esta historia la inventó Jesús, pero la verdad que transmite es innegable y nunca cambia. Dios es así, como el padre de esta parábola. Siempre ama, siempre espera, siempre perdona, y quiere acoger a todos sus hijos, los que están cerca y los que están lejos. En su reino hay lugar para todos.

Una parábola es un cuento, que parte de la vida real, del mundo cotidiano, que todos conocen. Es un relato inventado, pero lo que sucede nos lleva a una verdad más profunda, un mensaje que nos habla de la realidad de Dios, de cómo es Dios y cómo actúa.

De esta manera, el relato, sin ser un hecho real, científico, comprobado, se convierte en un vehículo de la verdad. Esto sucede con muchos pasajes de la Biblia, incluidos los más famosos y conocidos.

Algunos relatos

Te invito a reflexionar sobre estos pasajes y a que investigues un poco:

-      Dios crea el mundo en siete días.

-      El Diluvio universal.

-      La Torre de Babel.

-      Las diez plagas de Egipto.

Ante estos relatos podemos preguntarnos:

-      ¿Qué dice el relato?

-      ¿En qué mito o leyendas está inspirado?

-      ¿Qué trasfondo histórico hay en él?

-      ¿Cuál es la verdad que nos quiere transmitir?

Ver vídeo en este enlace.

domingo, 16 de julio de 2023

Errores a evitar y consejos para leer la Biblia

Dicen que la Biblia es el libro más vendido del mundo... pero quizás el menos leído. Muchos de nosotros tenemos Biblias en casa. Pero apenas las abrimos. Y cuando lo hacemos, nos encontramos con textos, sobre todo los del Antiguo Testamento, que nos resultan difíciles de comprender. A veces demasiado duros, violentos, enigmáticos, alejados de nuestro tiempo y nuestra sensibilidad, escritos en un lenguaje que no nos llega.

¿Cómo podemos leer la Biblia hoy? Y, más concretamente, ¿cómo leer y comprender los textos del Antiguo Testamento?

Cuando nos acercamos a la Biblia, es importante saber quién la escribió, para quiénes, qué quería transmitir y de qué manera lo hizo. Sabiendo el propósito de sus autores, podemos extraer una lectura provechosa para nosotros, lectores de hoy.

Y hay algo muy claro, que en los libros de la Torá se reitera una y otra vez: el propósito de los autores bíblicos es que sus oyentes vivan una vida plena, en armonía con la voluntad de Dios. Y lo que Dios quiere es, ni más ni menos, que todo ser humano viva con dignidad, con plenitud y con alegría.

¿No es esto lo que todos deseamos, en el fondo, también hoy?

Hoy voy a darte algunos consejos para hacer de tu lectura bíblica algo provechoso.

Evita tres errores

Antes de abrir una Biblia, hemos de evitar tres errores:

  • La Biblia no es un libro de ciencia. No la uses para saber cómo se formó el universo o cómo evoluciona la naturaleza; no es ese su propósito.
  • La Biblia no es un libro de historia. Aunque contiene muchas historias y datos reales, tampoco hace historia como la entendemos hoy (sucesión cronológica y comprobada de datos, fechas, hechos y personajes). 
  • La Biblia no es un catecismo ni un libro de moral. Aunque, de nuevo, en ella hay un mensaje religioso y una ética, también refleja muchas situaciones y conductas humanas de todo tipo que no encajan con la educación que hayamos podido recibir.

Teniendo esto en cuenta, no vas a buscar en ella rigor científico ni precisión cronológica: hechos, datos y fechas; ni tampoco te vas a escandalizar cuando leas ciertos relatos.

Entiende la clave: una historia de amor

La Biblia es el hogar espiritual de un pueblo. Es la respuesta de una comunidad a un Dios que se comunica a través de sus profetas.

La clave para entenderla: Es la historia de amor de Dios con nosotros. En el Antiguo Testamento, esta historia se centra en el pueblo de Israel. En el Nuevo Testamento, se extiende a toda la humanidad.

El Antiguo Testamento es como el noviazgo de Dios con el ser humano. Es la primera parte, las raíces de la historia de la salvación. Hay un cortejo, una seducción, un enamoramiento con momentos de lejanía e infidelidad.

El Nuevo Testamento es la boda: Dios viene a desposarse con su amada. El novio es Jesús, la novia es la comunidad que lo recibe.

Y lo que viene después... la historia de la Iglesia, sería el matrimonio. Como vemos, es un matrimonio lleno de vicisitudes. Igual que el noviazgo, no está exento de rupturas, infidelidades y desamores. Pero el amor del Esposo perdura siempre, a lo largo de los siglos.

La Biblia es el relato de una experiencia. Por eso en ella hay historia, y hay mensajes morales, y hay también relatos de muerte, violencia y pecado. No debe escandalizarnos: los humanos somos así, trigo y cizaña mezclados, y Dios busca nuestra amistad, aceptando como somos, porque él nos ha creado, nos conoce y sabe de nuestra fragilidad.

Cuatro claves y cinco consejos

A la hora de leer la Biblia, hemos de hacernos cuatro preguntas, según los biblistas:

  • ¿Qué dice el texto?
  • ¿Cómo lo dice?
  • Su trasfondo histórico: quién lo escribió, cuándo, para quién y con qué intención.
  •  ¿Qué me dice hoy a mí?

Cinco consejos para leer la Biblia:

1.    Lee con ojos limpios, como si leyeras el texto por primera vez, sin prejuicios, con curiosidad e interés.

2.    Lee despacio, saboreando, imaginando, visualizando, sintiendo. Sumérgete en el relato o en el poema.

3.    Conoce el contexto histórico: estudia un poco, averigua qué pasaba cuando se escribió este libro y cómo debían recibirlo sus lectores.

4.    Mira con ojos antiguos: la mentalidad de antes era distinta, intenta ponerte en su lugar y verlo desde su perspectiva. Es un sano ejercicio mental.

5.    Relaciona lo que lees con otros pasajes bíblicos. ¡Todo tiene sentido!

La gran sinfonía

Finalmente, y para resumirlo en una imagen, la Biblia es como una gran sinfonía, una música grandiosa, formada por muchos instrumentos. Cada instrumento es diferente y toca su parte, incluso la melodía de un instrumento puede ser diferente a la de otro, o hacer contrapunto con ella. Por eso hay una diversidad tan grande en la Biblia. Pero el conjunto es armonioso y nos transmite un único mensaje.

Dios es el autor de la vida y de todo cuanto existe; Dios nos ama y Dios busca la amistad con su criatura humana. Dios se comunica y quiere hacerse oír: por eso el primer mandamiento de todo buen judío empieza con la palabra Escucha.

Escucha, Israel, el Señor es tu único Dios. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas (Dt 6, 4).

Existimos por amor y estamos llamados al amor. La Biblia nos revela esto.  ¡Es un mensaje lleno de vida y que jamás pierde actualidad! 

martes, 11 de julio de 2023

¿Cómo leer toda la Biblia? ¿En qué orden?

 ¡Se puede! En todo un año. O en menos tiempo.

Vayamos por pasos. Una Biblia católica tiene alrededor de 780 000 palabras. 

Si las dividimos entre los 365 días del año, salen 2136 palabras por día. Pongamos 2200.

Si un adulto promedio lee 200 palabras por minuto, necesitarás unos 12 minutos para leer esas 2200 palabras. Claro que depende de tu velocidad y de tu estado de ánimo y concentración, pero si estás despierto y con ganas, no te llevará mucho más.

Redondéalos: dedica ¡tan sólo 15 minutos al día! a leer la Biblia, cada día del año. Al finalizar el año, la habrás completado. (Si lees media hora, en medio año terminarás.)

Otra forma puede ser contando páginas y dividiéndolas entre los 365 días del año. Si tu Biblia tiene 1800 páginas, bastará que leas 5 al día.

¿En qué orden?

Hay muchas propuestas, por la Red encontrarás variedad; todas son válidas. Pero la Biblia fue editada con una intención y con unos criterios por sus autores. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento siguen un orden, y no es porque sí.

Mi propuesta es que sigas el orden. ¿Por qué? Porque tiene coherencia. Y porque no entenderás algunos comentarios o alusiones a hechos anteriores si no has leído lo que viene “antes”.

El Nuevo Testamento, por ejemplo, no se podría entender sin el Antiguo. Hay infinidad de citas, alusiones y paráfrasis de profetas, salmos y autores antiguos.

Comprendo que para muchas personas el Antiguo Testamento es “duro” y difícil de entender. Esto también es un cliché que se nos ha inculcado. Es cierto que no podemos leerlo sin tener en cuenta que son escritos muy antiguos, nacidos en una cultura y un contexto diferente al nuestro de hoy. Pero los temas de fondo que aborda la Biblia son imperecederos y humanos: tienen tanta validez hoy como en el tiempo en que fueron escritos.

Algunas ayudas

Te puede ayudar:

-      las notas a pie de página y las introducciones a la Biblia.

-      un curso de Biblia.

-      preguntar y consultar a un sacerdote con formación bíblica.

-      buscar recursos en librerías religiosas: hay buenos libros que ayudan a entender la Biblia.

-      Internet: consulta páginas serias (teólogos, instituciones educativas, páginas oficiales de la Iglesia o de facultades de teología, incluso no católicas, siempre que ofrezcan rigor académico y no posiciones fanáticas). 

Cuidado, porque puedes perderte un poco y puede haber información poco rigurosa. También tienes que tener en cuenta el sesgo, confesión o tendencia de quien ofrece la información. Algunos criterios para saber si la fuente que consultas es de fiar son: corrección gramatical y ortográfica, buena redacción y cita de fuentes varias.


Si no quieres seguir el orden...

Algunos sacerdotes sugieren empezar con libros más digeribles y cercanos. Esta es otra propuesta:

1.     Comienza con el Nuevo Testamento: los evangelios, las cartas de Pablo y de los otros apóstoles. Los Hechos.

2.     Sigue con los Sapienciales del Antiguo Testamento: Sabiduría, Sirácida, Proverbios, Job, Qohélet.

3.     Sigue con los relatos ejemplares: Rut, Esther, Judit, Tobit, Jonás.

4.     Paralelamente puedes leer los salmos: uno al día. En un año los habrás leído todos dos veces.

5.     Emprende la lectura del Pentateuco o Torá (los cinco primeros libros): Génesis, Éxodo, Números, Levítico y Deuteronomio. (Trampa: sáltate lo que quieras del Levítico, aunque es interesante conocer las leyes de Israel para comprender muchos aspectos de la vida social y religiosa de los judíos).

6.     Sigue con la lectura de los libros históricos: Josué, Jueces, Samuel y Reyes. Son de lo más entretenido, todo un serial.

7.     Sigue con los Profetas, tal como vienen ordenados. Lee con atención, porque te vas a sorprender. Disfruta cada verso, interioriza y pregúntate cómo te resuenan y qué te pueden decir hoy.

8.     Continúa con los libros históricos de Esdras y Nehemías y estos deuterocanónicos: Crónicas y Macabeos.

9.     Acaba con el Apocalipsis, el último libro de la Biblia. A estas alturas, te resultará mucho más comprensible y encontrarás en él ecos de toda la Escritura.

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domingo, 25 de junio de 2023

¿Cuántas Biblias hay?

¿Cuántas Biblias hay en el mundo? Muchas. Pero no sólo me refiero a versiones y traducciones, sino a cánones. Un cánon es un modelo establecido: en este caso, es el modelo que define qué libros se incluyen en la Biblia y cuáles no. 

Sabemos que no es un simple libro, sino una colección de libros que atesora el legado religioso del judaísmo y del cristianismo. También sabemos que el cristianismo se ha expandido en diversas ramas y confesiones. Justamente por esto no hay una sola Biblia, sino varias. Estas son las más conocidas:

La Biblia Hebrea.

La Biblia de los LXX o Septuaginta.

La Biblia católica.

La Biblia de las iglesias protestantes y evangélicas.

La Biblia ortodoxa.

Además, de cada una de ellas existen múltiples traducciones y versiones. No hay dos Biblias iguales.

Veámoslas a vuelo de pluma, una tras otra.


La Biblia Hebrea

Los cristianos la llamamos el Antiguo Testamento. Sus libros fueron escritos a lo largo de casi mil años, recopilando escritos y tradiciones de un milenio de historia. Su redacción se calcula hacia el siglo IV a.C., aunque posteriormente se hicieron correcciones y añadidos. El canon hebreo se fijó entre los siglos II a.C. y el siglo II de nuestra era. Está escrita en hebreo, con algunos fragmentos en arameo. En total sumaba 24 rollos.

La Biblia Hebrea consta de tres partes:

-      La Torá, o Ley, formada por los cinco primeros libros: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

-      Los Nevi’im o Profetas, formada por Josué, Jueces, Samuel, Reyes y los libros de los profetas, tres mayores (Isaías, Jeremías y Ezequiel) y los doce menores: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías.

-      Los Ketuvim o Escritos, el resto de libros, que son muy variados: poéticos, sapienciales y novelas ejemplares. Son los libros de los Salmos, Proverbios, Job, el Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras y Nehemías y Crónicas.

La palabra formada por la inicial de estas tres partes; TANAK, es otra forma de designar la Biblia Hebrea.


La Biblia de los LXX

En el siglo III a.C., el rey Ptolomeo II de Egipto fundó la Biblioteca de Alejandría. Queriendo reunir volúmenes de todo el mundo conocido, encargó a la comunidad judía que vivía en Alejandría una traducción al griego de sus sagradas escrituras. Dice la leyenda que los judíos eligieron a siete sabios de las doce tribus de Israel, que al final se quedaron en setenta, y que estos sabios redactaron la versión griega de la Biblia Hebrea. Esta Biblia posee ciertas variantes, pensando en adaptarse mejor a sus lectores: judíos y prosélitos de la diáspora y del mundo helenístico. En ella se incluyen párrafos añadidos a los libros de Ester y Daniel. Además, comprende los libros llamados apócrifos o deuterocanónicos: el Eclesiástico o Sirácida, el libro de la Sabiduría, Baruc, Macabeos I y II, Judit y Tobit. Esta es la conocida como Biblia de los LXX o Septuaginta. Los autores cristianos se basaron en esta versión de la Biblia a la hora de escribir los evangelios y otros escritos.


La Biblia cristiana católica

Incluye 73 libros y consta de dos grandes partes: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento son los 39 libros de la Biblia Hebrea más los siete deuterocanónicos: Sirácida o Eclesiástico, Sabiduría, Judit, Tobit, Baruc, los Macabeos I y II y algunos párrafos de Daniel y Ester, tomados de la Biblia de los LXX. Por tanto, el Antiguo Testamento consta de 46 libros.

El Nuevo Testamento está formado por 27 libros: los 4 evangelios canónicos, los Hechos de los Apóstoles, las cartas apostólicas, 14 de Pablo y 7 de otros apóstoles; y el libro de la Revelación o Apocalipsis.

El canon de la Biblia cristiana tardó un tiempo en fijarse: los padres de la Iglesia ya reconocían un canon, pero con variantes. Se definió tal como lo conocemos en el Concilio de Roma del año 382, en tiempos del emperador Teodosio, cuando la Iglesia pasó a ser la religión oficial del Imperio romano. Pero su fijación definitiva no fue hasta el Concilio de Trento, entre 1545 y 1563. Fue entonces cuando se incorporó un libro discutido: el Apocalipsis.

Respecto al Antiguo Testamento, los cristianos seguían la Biblia de los LXX, en griego. Pero en el siglo IV san Jerónimo recibió el encargo de traducir la Biblia al latín, partiendo de varias versiones: la hebrea, la griega y otros manuscritos en latín que circulaban en su época. Esta traducción es la llamada Vulgata. En ella se basaron la mayoría de Biblias medievales hasta la Edad Moderna.


Las Biblias anglicana y protestantes

Incluyen todo el Nuevo Testamento, pero en el Antiguo sólo recogen los libros canónicos de la Biblia Hebrea. Por tanto, excluyen los siete libros que aceptó la Iglesia católica: Sirácida, Sabiduría, Judit, Tobit, Baruc y Macabeos. Respecto al Nuevo Testamento, Lutero se planteó eliminar la Carta de Santiago y algunos otros textos, que finalmente permanecieron en el canon. En resumen, las Biblias protestantes y evangélicas suman la Biblia Hebrea más el Nuevo Testamento.


Las Biblias ortodoxas

La Biblia utilizada por las iglesias ortodoxas consta de varios libros que difieren ligeramente de la Biblia utilizada por otras ramas del cristianismo, como la católica o la protestante. Pero básicamente es igual a la católica. 


Libros de la Biblia católica y ortodoxa

Antiguo Testamento

Torá o Pentateuco

1.     Génesis

2.     Éxodo

3.     Levítico

4.     Números

5.     Deuteronomio

Libros históricos

6.     Josué

7.     Jueces

8.     Rut

9.     1 Samuel (1 Reyes en algunas ediciones)

10.  2 Samuel (2 Reyes en algunas ediciones)

11.  1 Reyes (3 Reyes en algunas ediciones)

12.  2 Reyes (4 Reyes en algunas ediciones)

13.  1 Crónicas (1 Paralipómenos en algunas ediciones)

14.  2 Crónicas (2 Paralipómenos en algunas ediciones)

15.  Esdras

16.  Nehemías

Relatos ejemplares

17.  Tobías

18.  Judit

19.  Ester

20.  1 Macabeos

21.  2 Macabeos

Sapienciales y poéticos

22.  Job

23.  Salmos

24.  Proverbios

25.  Eclesiastés

26.  Cantar de los Cantares

27.  Sabiduría

28.  Eclesiástico (Sirácida o Ben Sirá en algunas ediciones)

Profetas

29.  Isaías

30.  Jeremías

31. Lamentaciones

32.  Baruc

33.  Ezequiel

34.  Daniel

35.  Oseas

36.  Joel

37.  Amós

38.  Abdías

39.  Jonás

40.  Miqueas

41.  Nahúm

42.  Habacuc

43.  Sofonías

44.  Ageo

45.  Zacarías

46.  Malaquías

Nuevo Testamento

Evangelios

1.     Mateo

2.     Marcos

3.     Lucas

4.     Juan

5.     Hechos de los Apóstoles

Cartas de san Pablo

6.     Romanos

7.     1 Corintios

8.     2 Corintios

9.     Gálatas

10.  Efesios

11.  Filipenses

12.  Colosenses

13.  1 Tesalonicenses

14.  2 Tesalonicenses

15.  1 Timoteo

16.  2 Timoteo

17.  Tito

18.  Filemón

19.  Hebreos

Cartas apostólicas

20.  Santiago

21.  1 Pedro

22.  2 Pedro

23.  1 Juan

24.  2 Juan

25.  3 Juan

26.  Judas

27. Apocalipsis o Revelación

Es importante destacar que algunas ediciones de la Biblia ortodoxa pueden incluir otros libros o adiciones a los libros mencionados anteriormente. Además, el orden de los libros puede variar en diferentes tradiciones ortodoxas. Sin embargo, los libros mencionados anteriormente son los principales que se encuentran en la Biblia ortodoxa utilizada por las iglesias de esta rama.

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Seas quien seas y de la confesión que seas, la Biblia es escritura viva. Sus páginas vibran; es un libro con el potencial de inspirarte cada día y cambiar tu vida.

No la juzgues ni la descartes por difícil o incomprensible; ten el valor de estudiar, aprender y adentrarte en ella. Descubrirás un mundo que ya no querrás abandonar.

Mira el vídeo aquí.

martes, 6 de junio de 2023

5 razones para leer y estudiar la Biblia

Hay libros que entretienen. Hay libros que enseñan. Hay libros que ayudan... Hay libros que inspiran.

Y hay libros que te cambian la vida. La Biblia es uno de ellos.

Quizás muchos tuerzan el gesto. ¿La Biblia? Un tocho. Incluso para no pocos cristianos. Se la ha tachado de ser un libro anticuado, conservador, fanático, violento y patriarcal... Difícil de entender, duro y hasta xenófobo.  ¡Cuántas etiquetas, y qué poco conocimiento!

Leo la Biblia desde niña y, con el paso de los años, he ido profundizando en ella, en su estudio y conocimiento. Cada vez que abro sus páginas descubro algo nuevo. La Biblia tiene algo que decirnos, ahora, hoy. No sólo a los creyentes, sino a toda persona inquieta que desee conocer las raíces de nuestra cultura y una gran obra literaria.


5 razones para leer la Biblia

Voy a darte cinco razones por las que te interesa leer y estudiar la Biblia, aunque no seas una persona creyente.

1. La Biblia es el libro más difundido en el mundo y uno de los más influyentes, sino el primero, en nuestra civilización humana. Nociones como la igualdad, la fraternidad, el valor del trabajo o la defensa de los más débiles tienen una raíz bíblica.

2. Si quieres comprender la civilización occidental, necesitas conocer la Biblia: nuestra cultura se deriva de una raíz judeocristiana, recogida en la Biblia, más otra raíz grecolatina sumada a las culturas germánicas de la Edad Media.

3.     Si te interesa el arte, más de la mitad de las obras artísticas, musicales y literarias de la cultura europea son de tema bíblico, o se inspiran en relatos bíblicos. De la misma manera que para comprender el arte griego te será útil conocer su mitología, para entender el arte occidental es indispensable conocer la Biblia.

4.     La Biblia es un libro (mejor dicho, una biblioteca) que trata una amplia gama de dilemas y conflictos humanos y da respuestas diferentes; no es un libro monolítico, sino que abarca distintas formas de pensamiento. Hay pluralidad ideológica y esto fomenta el debate y la amplitud de miras.

5.     Finalmente, la Biblia contiene el secreto por el que un pueblo pequeño, que ha sufrido toda clase de pruebas: conquistas, destierros, persecuciones, diáspora, ha sobrevivido, manteniendo su identidad, durante cuatro mil años y hasta el día de hoy. Es un caso único en la historia de la humanidad y merece la pena estudiar por qué ha sido así.

Por supuesto, hay muchas más. Es un documento de primer orden para conocer el pensamiento y formas de vida de los pueblos del Oriente Próximo durante dos mil años de la historia.

Es una joya literaria: encontrarás en ella mitos, poesía, épica, relatos novelescos, profecías de una profundidad y una belleza impactante, reflexiones existencialistas y versos de fino erotismo; textos apocalípticos que desafiarán tu imaginación y tu intuición y libros sapienciales llenos de buenos consejos: los mejores manuales de autoayuda.

Desde el punto de vista psicológico, no hay carácter, emoción, sentimiento o dilema que no se aborde: todos podemos sentirnos identificados en algún momento con alguno de sus personajes, que no son perfectos, sino plenamente humanos, como cada uno de nosotros.

Por todo esto, te animo a leer, conocer y estudiar la Biblia. Te adentrarás en un mundo que vale la pena explorar. Estoy segura de que en ella encontrarás uno, o muchos, tesoros escondidos.

Entra en mi canal si quieres ver alguna mis clases de Biblia filmadas.